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s"El nuevo color de la rapiña"
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- Jorgito 761

   

 

La naturaleza cierta de otros demonios:
o la moraleja siempre llama dos veces.

 Por Jorgito 761
hectorlester1973@yahoo.es

Quienes recuerdan la fábula del sapo y el escorpión tal vez coincidan conmigo en que, más que una acción de “mala fe” o de “pagar  bien con mal”, la “supuesta” traición del escorpión  -al herir de muerte al sapo que, con “ingenua buena fe”, lo cargaba sobre sus espaldas a través del río crecido- tiene otra trascendencia; es decir, la moraleja se valida en las palabras “apesadumbradas” del escorpión, ante el inminente final por él mismo provocado: no pude evitarlo, es mi naturaleza.


Observando el “escenario” que se ha (de)liberado  -con el concurso de ambas orillas, debo reconocer-   a raíz del concierto que el cantautor colombiano Juanes realizará en la Plaza de la Revolución José Martí, he podido constatar el brote, más que de  “malas actitudes de fe”, de la solapada naturaleza que muchos en la trinchera miamense llevan dentro. Tras el camuflaje o la mascarada que durante años se han diseñado, habita la verdadera “naturaleza predadora” de la cual, muy difícilmente, se puedan sustraer los reaccionarios imperiales y sus serviciales mastines. Pudiera parecer que este comentario alberga la intencionalidad de sumarse al discurso, que desde mi orilla (La Habana) se articula (y rearticula) sobre la “mafia de Miami”. Quizás, pero lamento de veras decepcionar a unos cuantos. Todo pronunciamiento a través del cual esgrimo mis presupuestos, tanto estéticos como ideológicos y culturales, se inscriben en una independencia de criterio que no es negociable. La “complacencia” no es mi privilegio, tampoco mi “naturaleza”…el riesgo sí. Así que cualquier semejanza es, simplemente, pura coincidencia.

 

Para desarrollar esta exposición  -o ejercicio de criterio, como poéticamente prefiero nombrar-  he establecido como punto de inicio tres elementos que, conjugados, fueron propicios para engranar la “puesta en escena” donde ahora se manifiesta, una vez más, el pretendido diferendo «La Habana-Miami».


El primero de ellos es un clásico que, en las actuales coyunturas, “debería” ser (finalmente) esclarecedor para aquellos que han militado y discursado posturas ingenuas o románticas al respecto: la reacción miamense jamás apoyará, ni aceptará ninguna política exterior de las administraciones norteamericanas hacia Cuba, que exploren o contengan iniciativas alejadas de la hostilidad. Esta es su naturaleza.


La misma “fórmula” empleada por los “pensadores” de occidente para canonizar a Barack Obama como la “esperanza y salvación” de este mundo, expone bien al desnudo los intereses reales y, a su vez, la oposición de la intransigencia miamense ante esa “esperanza y salvación”.  Es decir, ya no se trata de «La Habana vs Miami», que la opinión pública occidental ha “forzado” en sindicar como “hecho aislado” dentro del panorama mundial, sino «El Mundo vs Miami». ¿Alguna duda? O será entonces que el Tercer Mundo no se incluye dentro de aquello que debe ser “esperanzado y salvado”. Estas son preguntas de tarea.


El segundo elemento es la irresponsabilidad por desconocimiento, que conllevó a Juanes a solicitar la venia y el beneplácito de Washington, a través de su Secretaria de Estado Hillary Clinton, para realizar en Cuba la presentación de su plataforma Paz sin Fronteras. Con ese gesto se rubrica, a mi modo de entender(me) lo circundante, la doble capitulación que aportó los primeros matices políticos alrededor de este concierto. Doble, porque desde el momento mismo en que el artista desplaza su actitud estética hacia la subordinación de una política exterior que ha sido  -por favor, todos bien que lo sabemos- tradicional en ejercer su poder hegemónico-expansionista (militar, ideológico, político, cultural), deja de ser consecuente con su propio discurso que, además, suscribe y promueve bajo el lema Paz sin Fronteras. Si en algo siempre he coincidido, en los diversos debates y polémicas  sobre “libertades” cualquiera, ha sido con el criterio de que la autocensura precede siempre a la censura. Por otro lado, el gesto de Juanes como individuo, aunque no fuese esta su intención, reconoce y aporta mucho a la prepotencia que este poder le ha otorgado a los Estados Unidos decidir, no sólo los destinos de quienes le son diferentes, sino también cuáles, cómo y qué son las “libertades de expresión”. Ojo, repito por si alguien se quedó atrás: “libertades de expresión”. No puedo explicarme qué razonamiento es aquel mediante el cual usted me juzga por “maniatar” la voz y la libertad de expresión, mientras usted legisla, fiscaliza y ejecuta “salvoconductos” para alzar la voz y liberar discursos. Puedo jurar por lo más sagrado de mi alma que, he intentado explicármelo y no hay modo para hallarle, un mínimo siquiera, de sentido común a ello. Y no me negaría, claro que no, a que si existe una explicación ser un alumno aplicado y sobresaliente.


El tercer elemento es nuestra irresponsabilidad (la de La Habana) al no revelar este dato. Es decir, el hecho de que Juanes, para la realización del concierto, previamente había acudido ante el gabinete de Obama en busca del “visto bueno”. La retención de esta información, o el desliz de haber  inadvertido las consecuencias de ello, nos puso en franca desventaja, casi a la riposta, ante la opinión pública que nos impugna por haber sido nosotros, desde la isla, quienes fomentamos  -como siempre, dicen-  el carácter marcadamente político, no sólo del concierto de Juanes, sino de todo suceso que acontece en nuestra geografía, ya sea deportivo, religioso o cultural. Creo profundamente que cometimos un yerro; nos equivocamos de a calle. Habernos privado el derecho a debatir y a reflexionar junto a Juanes sobre estas cuestiones fue el aderezo que puso a punto el caldo de esta polémica. En mi opinión, discrepar con Juanes no hubiera significado que él suspendiera el concierto, ni tampoco hubiera significado que no fuera bienvenido, ni tampoco habría significado que uno solo del público cubano que iría a disfrutar de su música dejase de acudir a la cita.


A estos tres elementos que, como dije, se conjugaron, agreguémosle el escamoteo, los “comentarios” de la élite artística del exilio, la distorsión y la manipulación de los medios de prensa, y tendremos el espectáculo casi en su clímax.

Entre lo más curioso de esta polémica (no así lo más sorprendente) sobresale el carácter aburridamente ingenuo y rosado que permea el discurso de muchísimos “autores” que, “orgullo” y bula en ristre, expresan su “militancia” en criterios y posiciones de izquierda. Hum, sí, la misma izquierda que todavía a estas alturas defiende la tesis de que Hiroshima y Nagasaki fue exclusiva consecuencia de Pearl Harbor. La misma izquierda que todavía cree en la tesis de que el asesinato de Malcom X fue un ajuste de cuenta “entre negros musulmanes”. La misma izquierda que jamás se ha cuestionado el curioso detalle de que un número notable de artistas con ideas progresistas   -entre las décadas de los 60s y 70s -  hayan “fallecido” todos por “sobredosis de barbitúricos”. La misma izquierda “creyente” de tantas otras cosas (…)


Uno de estos “discursos” expresa por sí mismo aquel nivel de ingenuidad y romanticismo, con el cual un sector de la izquierda actual (des)enfoca la verdadera naturaleza de la política que han instrumentado los Estados Unidos, episodio tras episodio: (…) esos exiliados no se percatan de que la Guerra Fría terminó, ni aprenden de las políticas de desideologización e intercambio que le pusieron fin. A pesar del fracaso de la estrategia de aislamiento, y de los nuevos enfoques en política exterior del presidente Obama  -enfoques que incluyen vías alternativas de acercamiento al tema cubano-  esos ciudadanos conducen en la dirección contraria a la que se mueve todo el mundo. Y no se dan cuenta. Algo muy cierto señala el anterior criterio: esos ciudadanos conducen en la dirección contraria a la que se mueve todo el mundo. En el primer elemento que establecí como punto de inicio a esta exposición, advertí que en realidad el diferendo es “«El Mundo vs Miami»”, sólo que ahora permítanme ampliar la advertencia: ¿acaso es Miami una república independiente dentro de los Estados Unidos? Llegado a este punto, y tomando en cuenta que abundan en torno a esta polémica criterios como el citado, preciso es entonces que recordemos otra fábula, y quizás podamos entender que Miami nunca ha estado (ni estará) sola en sus “operaciones”. La novela de Guisseppe Tomasso di Lampeduza, El Gatopardo, ha sido señalada por muchos entendidos en política como un paralelismo a los supuestos cambios en la política exterior de Estados Unidos. La moraleja de Lampeduza, conocida por “Gatopardismo” en política, se encuentra en las palabras del personaje Don Fabricio Corbera, Príncipe de Salina, quien las heredara de su sobrino Tancredi: si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie; a lo que yo agregaría con el permiso del autor, incluso el color de la piel del presidente.


Nada ha cambiado, nada va a cambiar. Nada, al menos en la verdadera naturaleza de quienes para alcanzar sus despropósitos, sean estos de la índole que sean, instrumentan las políticas más hostiles, los actos más arraigadamente estúpidos como aquel de romper los discos de Juanes por el simple hecho de llevar lo que él cree un acto de paz, a la Plaza de la Revolución José Martí. Nada va a cambiar. Si ayer se le “reprochó” al exilio de Miami quemar las banderas norteamericanas como reacción ante la decisión de la Casa Blanca respecto a la devolución de Elián a su padre, fue por puro simulacro. El mismo simulacro del 11 de septiembre para justificar hoy la expansión del imperio en la búsqueda y dominio de nuevas fuentes de “oro negro”. Nada va a cambiar aunque ello suponga “condenar” a Miami, y al exilio reaccionario que allí cohabita como un virus indeseable que obstaculiza la “nueva política exterior”, y no cómo una extensión de lo que ha generado, incubado y propiciado a lo largo de su historia, las administraciones norteamericanas, leales, una tras otra, a la declaración de Nixon ante el Consejo Nacional de Seguridad en 1971: (…) si Estados Unidos no puede controlar a América Latina, no puede esperar lograr un orden exitoso en otros lugares del mundo.

Obviar estos detalles significa no comprender intrínsecamente la verdadera naturaleza de esta polémica. Cómo igualmente significa no comprender intrínsecamente los “comentarios” de un grupo de artistas que se han pronunciado, supuestamente, a favor del concierto de Juanes.

Me llamaron la atención los comentarios de tres de estos artistas; tal vez porque mi naturaleza sea la de discrepar, y porque me guste que las cosas sean convocadas por su nombre, o porque quizás no me guste que las ideas se mezclen con los negocios, aunque para los negocios se necesiten del servicio de las ideas. Lo cierto es que las palabras de Willy Chirino, Zoe Valdés y Gloria Estefan me hicieron sonreír, y hasta “admirarlos”. Son artistas que más allá de sus presupuestos artísticos, saben “llevar” muy bien su negocio: el tema Cuba, del cual siempre se encuentran muy dispuestos a dar una “gran disertación”, aunque para ello tengan que acudir al razonamiento más vulgar, y a la manipulación de la información y de los criterios ajenos.

A falta de raciocinio y de fundamento, los necesarios para la articulación de cualquier discurso crítico propio, la tríada ha recurrido a un desesperado subterfugio que, según ellos, conduciría hacia un “equilibrio ideológico” en el concierto de Juanes: la invitación de Gorki Ávila y de Los Aldeanos a compartir el escenario. La tríada acuña de antemano que Gorki y Los Aldeanos pertenecen a la disidencia cubana. He aquí, la manipulación, y me hallo obligado a “disentir”.

Al tema Gorki, de tan pedestre, sólo le daré una hojeada pero lo suficiente para que de una vez por todas, sepamos qué hay en el trasfondo. Si Gorki Ávila es un “disidente ideológico y político” yo soy Prometeo. Lo conocí personalmente en las andadas y trashumancias del movimiento rockero acá en La Habana, y en honor a la verdad, me divertían muchísimo las presentaciones del grupo que fundaría años después, Porno para Ricardo, pues aquellas presentaciones resultaban un puro performance, lo más cercano a la anarquía punk transitada en esta isla. Eso es una verdad. Tengo recuerdos placenteros de aquella etapa de mi existencia, y bajo ningún concepto, ni en nombre de nada los olvidaré. Gorki es un disidente social, y lo será tanto en Cuba, como en Japón. Su “causa” está tan lejana de la política y de la ideología como nosotros lo estamos de colonizar Plutón. Su añoranza de siempre, según su propio manifiesto, era el nihilismo como lógica de vida social. Jamás sufrió cárcel por problemas políticos, sino por posesión de drogas, cuando en un festival de rock en la provincia de Pinar del Río fue delatado por alguien (debo reservar su nombre) que quería “ajustarle una cuenta pendiente”. Esa es la otra verdad. La supuesta “disidencia” de Gorki fue desde el inicio puro negocio…glamour… ¿quién pagaba?...el mejor postor, todos lo sabemos.

Los Aldeanos es punto y aparte. Hoy son censurados, prohibidos en los escenarios oficiales. Es verdad. La censura ha sido de nuestra parte (La Habana), pero quienes provocaron y desencadenaron los sucesos que conllevaron a la censura  -a espaldas y sin el consentimiento de Los Aldeanos-, fue Miami. Expongo los detalles. En el concierto que realizara el cantautor Pablo Milanés en agosto de 2008, en la Tribuna Antiimperialista José Martí, Los Aldeanos fueron invitados a compartir el escenario, junto a otros músicos relevantes. Pablo Milanés conocía el trabajo de Los Aldeanos a través de una de sus hijas, también músico. Al día siguiente de este concierto se celebraría, casualmente, el juicio contra Gorki que se hallaba en prisión preventiva, y días antes circulaba por la red una carta abierta, instando a todos los músicos que participarían para que se pronunciaran a favor de su liberación. Para nadie es ajeno el carácter contestatario del discurso estético de Los Aldeanos, es casi proverbial el filo de sus poéticas, el rigor de su flow, sus críticas tangenciales hacia políticas o prácticas con las cuales discrepan abiertamente. Estos “requisitos” los conocía muy bien la agenda (y los gendarmes) de Miami, y se dedicaron a explotar el filón. De todos los invitados al concierto de Pablo, ellos eran los “candidatos ideales” para esgrimir tal pronunciamiento, y sobre esta coyuntura tejieron la intriga. Pero Los Aldeanos no complacieron a nadie, se complacieron a sí mismos, y al público allí congregado. El tema “La naranja se picó”, incluido en el demo “El Atropello”, se inscribe como la respuesta amarga y furiosa del Bi (Mc de Los Aldeanos) ante el hecho de no haberse concretado, por verticalismo institucional, su participación en las dos finales internacionales (Venezuela 2007, México 2008) del Evento Iberoamericano de Free Style, “Batalla de Gallos”, organizado por Red Bull, después de haber sido los dos años consecutivos el ganador en la isla. “La naranja se picó” marcaría la cisura entre Los Aldeanos y nuestras autoridades políticas y culturales. Me consta, no obstante, que hubiese sido posible el diálogo, el mínimo, tal vez con su carga de resentimiento y recelo, tal vez impuntual, tal vez con ese matiz de pasión que se arrastra cuando se defienden los extremos en circunstancias a contracorriente, pero posible. Fue la entrevista “supuestamente” hecha a Aldo (el otro Mc de Los Aldeanos), y publicada en la revista CubaEncuentro, la que definiría entonces la imposibilidad de cualquier diálogo entre ambas partes.

La agenda de Miami igualmente utilizaría el error de nuestra parte, por vez segunda, de no propiciar la llegada del Bi, en esta ocasión a la final de México. Sobre ello se orquestaría también una “carpa” que incluía además, como maestro de ceremonia, una colecta para “financiar la producción de la obra de Los Aldeanos en Cuba”. Dinero que sabemos muy bien a dónde iría a parar de haberse llevado a cabo. Una amiga, Melisa Riviére, formulaba recientemente en una conversación la verdadera naturaleza de todo: “nadie sabe o se acuerda hoy (ni les interesa) quién fue, en definitiva, el ganador de la final de México 2008…sólo se recuerda a aquel que nunca llegó”.

El dato oculto, el ignorado por quienes “creen” en todas las “verdades” (en las dos orillas) es que, aquella “supuesta” entrevista se había realizado tres meses antes de que el Bi hiciera público “La naranja se picó”, incluyendo además, declaraciones que Aldo jamás expresara. Tres meses antes aquella entrevista no tenía sentido, ni trascendencia, ni significancia alguna; pero al calor de la coyuntura desatada por la circulación del tema y la posición asumida por nuestras autoridades ante el “agravio”, la “periodista”, como buena sabuesa olfateó el “palo (estafa) periodístico” y exhumó a la “difunta”. En  fin, usó la vieja habilidad de lanzar primero la flecha y después dibujar la diana.

Lo que convierte a estos “hechos” en un acto conscientemente reaccionario, de mala fe, y hostil, sin el carácter “democrático” y “transparente” que dicen sindicar, es el hecho mismo de crear todo un teatro de operaciones  -“ideológicas y políticas”-  en nombre de Los Aldeanos, sin el menor consentimiento de ellos. ¿Los ayudaron…los defendieron…los salvaron? Lo que hicieron fue faltarles el respeto, como personas y como creadores. La manipulación de Los Aldeanos -de su postura underground, de su radicalismo, de su decisión a disentir con “su realidad política”-  como arma blanca de la reacción miamense, fue denunciada por Aldo y el Bi el pasado 4 de septiembre en el programa María Elvira Live de Univisión, en vivo y vía telefónica. Las declaraciones de Los Aldeanos fueron definitivas e irreductiblemente opuestas a los manejos, y a la telaraña mercantilista de Miami. Resumen: Los Aldeanos seguirán en su postura… y los desacuerdos lo resolverán en Cuba y con Cuba; no admitirán la más mínima intervención foránea y no consentirán, ni se prestarán a manipulación alguna de sus objetivos, discursos y actitudes que han sido descontextualizados.

En conclusión, todo es puro negocio. Así ha sido siempre. Sobre este “montaje” está establecida la verdadera naturaleza, y los verdaderos impulsos que han signado a Miami y sus reaccionarios en su carrera que, ya de tan larga y mononeuronal, a terminado por aburrir a la audiencia. Única y exclusivamente negocios.

Confieso que me seduce la idea de numerarles aquí, a la tríada, una casi infinita lista de verdaderas y siniestras realidades que se ha vivenciado en ese glorioso país que es Norteamérica. Podría numerarles todos los motivos para estar de luto, eternamente, por todos los negros (porque soy negro) de la historia en ese glorioso país que es Norteamérica. Podría numerarles aquí a los grandes de la literatura norteamericana que al menos tres generaciones de los propios norteamericanos desconocen, porque su obra no tuvo jamás el beneplácito de Washington. Pero eso será en otro round…en un examen que estoy seguro, ninguno de la tríada aprobará. Como dije, no me gusta mezclar los negocios con las ideas.

Casi en conclusión a este comentario (o ejercicio de criterio, no se olviden), advierto sobre las amenazas hechas a Juanes. No las anónimas que le hicieron llegar a su domicilio y a su familia  -hecho que ya dice mucho de las “verdaderas naturalezas”-  sino de aquellas públicas, deslizadas sutil y solapadamente en supuestos discursos de “comprensión” y “solidaridad”. Todas tienen el trasfondo de que Juanes tiene el corazón bien puesto, o aquella otra de, aplaudo la iniciativa de Juanes, para concluir después que Juanes no sabe que se está metiendo, literalmente, en camisas de once varas, y que no le van a perdonar su decisión de realizar el concierto en Cuba. Juanes llegará a Cuba como artista, es decir, como individuo tocado por la gracia del arte, y que entiende el arte como diálogo y asunción del ser humano en su existencia. No llegará con discursos ideológicos rosados, que al menos yo le impugnaría, harto ya de presenciar como la izquierda oxidada, cual si fuese turismo, suele utilizar a Cuba como tribuna para sus discursos trasnochados. Juanes llegará a Cuba para ofrecernos lo que tiene por dentro cuando afuera todo se derrumba. No veo en ello el más mínimo acto de plegarse a “la dictadura”, o “al régimen” de esta isla. En Cuba tal vez tengamos que resolver y ventilar algunos problemas “nuestros”, tal vez nos falten muchos debates y discusiones, y nos sobren algunas oxidaciones y verticalidades…pero yo asumo, y sólo permito hacerlo desde una actitud verdaderamente comprometida, desde, con y para los cubanos.

Juanes, más allá de las discrepancias y desencuentros es para mí, bienvenido. Aunque su música no sea de mi preferencia y quizá yo no quiera acudir a su concierto, lo aplaudo desde el alma, porque no viene a un viaje de negocios, viene a un viaje de corazón.

 

«La Habana, 6 de Septiembre 2009»

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El nuevo color de la rapiña 

Por  Jorgito 761
hectorlester1973@yahoo.es

Una vez más ha quedado expuesta la naturaleza intrínseca que se agazapa tras el discurso de la reacción emboscada en Miami. El tema en sí, ya se nos vuelve manido. Confieso que en ocasiones, transitarlo me conduce al hartazgo, pero no puedo  -ni quiero-  soslayar las palabras ofensivas que desde allí se han instrumentado contra Silvito «El Libre», amigo en la vida, y en las trincheras.
Ante el veneno y las manipulaciones esgrimiremos siempre el derecho a ejercer la independencia de criterio. Jamás el silencio será la postura, ni la opción. La verdad es la “lógica de vida” que asumimos y que nos asiste, sin importar que se desaten las tempestades, o que alguno de “esos poderosos” devenido “filántropo” nos prometa todos los “castigos” posibles e imposibles, como ya ha sucedido.

El 4 de septiembre, en vivo y por vía telefónica, Silvito «El Libre» y Aldo  -Mc de «Los Aldeanos»-  ofrecieron una entrevista al programa televisivo «María Elvira Live» del canal Univisión.
Considerados como “disidentes”,   -según la terminología y significancia que Miami “utiliza” para referirse a esta condición-   los “empresarios de la ideología y la política” los convirtieron en nuevos “derroteros” de sus agendas, y por ende, en otra “bandera” para la perpetuación de su negocio: el diferendo «La Habana vs Miami».
Para ello se sirvieron de la censura que en La Habana gravita sobre «Los Aldeanos», a raíz del tema “La naranja se picó”,   -de «El Bi»-   de la “supuesta” entrevista concedida por Aldo a la revista «Cubaencuentro», y en el caso de «El Libre», por la realización del demo “Los Kbayeros” en coautoría con Aldo. La historia de estos hechos, sus causas y sus efectos, sus artífices y sus accionistas, ha sido denunciada en el artículo «La naturaleza cierta de otros demonios» publicado en la página web «www.emetreceproductions.com/Jorgito761.html». Pero sería pertinente recordar aquí que, todo el “montaje circense” se construyó a espaldas y sin el más mínimo consentimiento de «Los Aldeanos», ni de Silvito «El Libre».

De todos es conocida la polémica que se desató en torno al concierto del cantautor colombiano Juanes, realizado el pasado 20 de Septiembre en la Plaza de la Revolución «José Martí». Entre lo más significativo del dislate, se destacaba el criterio que defendía la tesis de un “equilibrio ideológico” en el mencionado concierto: la invitación de Gorki Águila y de «Los Aldeanos» a compartir el escenario. Por segunda vez, deliberadamente y en detrimento de «Los Aldeanos», se mezclaba el carácter contestatario de estos con el demodé “asalariado” de Gorki…dos temas y dos principios tangencialmente diferentes. La reacción de Miami depositó sus esperanzas en que Juanes, cediendo a la presión, invitara a «Los Aldeanos», no como artistas contestatarios, sino como “disidentes políticos”, según la connotación que a esta condición le otorga la furia miamense, insisto. Por segunda vez, «Los Aldeanos» no se prestaron a la manipulación, ni al negocio.

La entrevista del 4 de Septiembre, donde «El Libre» y Aldo sindicaron sus principios, sus presupuestos definitivamente opuestos a cualquier “operación” o descontextualización de sus causas, cambiaría el color y el humor de la rapiña. Ya se había advertido a la opinión pública, a través del artículo «La naturaleza cierta…», de los verdaderos intereses de Miami, que insiste en desplazar y hacer creer que su “matraquilla” es de orden político e ideológico. Queda demostrado, otra vez, que todo es puro negocio. Hoy, Silvito «El Libre», ya no es el “disidente” que ellos quisieron “maquillar” para su puesta en escena; ahora resulta que es otro “adoctrinado” del régimen, acusándolo de ser “astilla del mismo palo”, refiriéndose a que «El Libre» es hijo del cantautor cubano Silvio Rodríguez, a quien siempre han signado como una de las “figuras más siniestras” del “castrismo”.

El tema “Nada”, de «El Libre» y Aldo con producción de «M13»,  fue compuesto mucho antes de la entrevista del 4 de Septiembre, y no es una capitulación, ni muchísimo menos un gesto de querer “congraciarse” con las autoridades que han ejercido la censura sobre su discurso en la isla. “Nada” expresa únicamente un criterio propio, con el que ambos  - Aldo y «El Libre»-  son consecuentes. Criterio que no es negociable…es a contracorriente. Criterio que se opone a los desatinos de cualquier política manipuladora, o que no enfoque la verdadera naturaleza, la verdadera actitud de la que son portadores tanto Silvito «El Libre», como «Los Aldeanos».

Muchas han sido las “especulaciones”  sobre el hecho de que Juanes haya mencionado,  junto a todos los músicos que participaron en el concierto, a «Los Aldeanos» y a «El Libre». Los que pudieron ver el programa «María Elvira Live» de ese día, saben cómo se trató de justificar estas menciones, y las aceptaron muy a regañadientes, era evidente la incomodidad.
Nosotros no acudimos al concierto, lo vimos por la tele. Preferimos “disfrutar” las “bondades” de un hotel cinco estrellas y la emoción de estar  -“clandestinamente”-   en una de sus habitaciones. Sí, nos emocionamos bastante, pero no lo asumimos como triunfo, esa no es la idea. Lo asumimos, quizás,  como el gesto humilde que cualquier ser humano debería tener con el prójimo. Ante ello, gracias Juanes, y nada más. En mi opinión, fue más interesante el encuentro entre Juanes, «El Libre», «Los Aldeanos» y Melisa «M13». De ello también se especula, principalmente sobre los temas supuestamente allí tratados. Sólo se habló de trabajo, y nada más. La censura de «Los Aldeanos» es tema que nos pertenece a nosotros ventilar con las autoridades que la impusieron, sin la intervención de nadie… no tendría sentido otra manera. «Los Aldeanos» deben ser “escuchados” dentro de Cuba, pero desde el diálogo “directo” entre ambas partes, nunca a través de las “limitantes” que implicaría cualquier “recomendación”. Repito, no tendría sentido otra manera.

Así lo hicimos saber a un grupo de personas del equipo de Juanes que nos visitaron en la habitación del hotel, la noche del sábado previo al concierto. Le aclaramos a esta “delegación” nuestra posición de abierta solidaridad con Juanes en medio de la presión a la que fue sometido por Miami, con amenazas incluidas; nuestra oposición a la malsanidad  que supuran las agendas miamenses, a sus porfiadas manipulaciones. Igualmente expusimos nuestro criterio respecto a que el concierto de Juanes se estuvo divulgando y promoviendo, como si éste fuera la primera acción de “apertura” en la isla. No podrían obviarse los conciertos de «Audioslave» y «Sepultura», entre otros, realizados en La Habana. O será que dicha “apertura” solamente es aplicable a géneros musicales, digamos, más populares. Este fue, de algún modo, un encuentro igualmente de retroalimentación, y reafirmación de posiciones.

Agradezco de alguna manera a todos aquellos que mal fundamentaron una mala apuesta con Silvito «El Libre», y ahora, esfumado su  “pavo de noche buena”, le endilgan la misma “perreta” de siempre. Les agradezco de veras, porque ello ha servido para que todos puedan contemplar  la “mecánica” que hay detrás de todo este insípido drama y su despropósito. Les agradezco que con ello, hayan demostrado lo que ya sabíamos: que jamás se ha tratado de “solidaridad”  y buena fe, ni de compartir el rigor de esta trinchera. Ya lo hemos dicho, es casi una letanía, todo es cuestión de negocios, sus negocios.

Quisiera aclarar antes de concluir,  -para aquellos que siempre andan y desandan malentendidos-   que el hecho de que «El Libre» o Aldo no sean quienes hacen hoy esta réplica, no es porque les falte el coraje y el talento (¿alguien tiene duda de eso?), sino porque andan ocupados en la grabación de su nuevo demo. En «La Aldea» soy el atalaya, fusil en ristre, avizorando en el horizonte la aproximación de los corsos y de los “tontos inteligentes” que vienen por lana, por la tajada, por “el mango bajito”, por el indio, por la reconquista. Les debo advertir, y perdonen la arrogancia, que tengan en cuenta, antes de esgrimir sus desafueros, que «La Aldea» es proverbial por el filo de su lógica poética. Que también sabe jugar y conjugar los naipes. Que los principios que pronuncia son de a corazón. Que defiende, aun cuando ello suponga más enemigos que comida, la independencia de criterio. No se le olvide a nadie, a la hora de plantearnos el debate, que «La Aldea» ha resistido incluso cuando han llovido raíles de punta, y se niega a cualquier interpretación desorientada, venga de donde venga. «La Aldea» no es un negocio, es una trinchera. Les advierto, para que sepan a qué se enfrentan. Aquí estamos, siempre en pie de guerra.

 

«La Habana, 24 de Septiembre 2009»

 

   


PAZ SIN RONTERAS, CIERRE CON TODOS LOS MUSICOS -
Y EL SALUDO A LOS ALDEANOS & SILVITO EL LIBRE (min 9:00)

aldeanos 2008

coge tu flow

"Coge tu flow a La Aldea"
- Los Aldeanos


aldeanos fieles

“Aveces Sueño”

- Los Aldeanos

 

rap es guerra

“El Rap es Guerra”
- Los Aldeanos

 

el b

“América”
-EL BI

 

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“Miseria Humana”
- AL2 / El Aldeano

 

aldo solo

"Sr. Martines"
- AL2 / El Aldeano