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La naturaleza cierta de otros demonios: Por Jorgito 761 Quienes recuerdan la fábula del sapo y el escorpión tal vez coincidan conmigo en que, más que una acción de “mala fe” o de “pagar bien con mal”, la “supuesta” traición del escorpión -al herir de muerte al sapo que, con “ingenua buena fe”, lo cargaba sobre sus espaldas a través del río crecido- tiene otra trascendencia; es decir, la moraleja se valida en las palabras “apesadumbradas” del escorpión, ante el inminente final por él mismo provocado: no pude evitarlo, es mi naturaleza.
Para desarrollar esta exposición -o ejercicio de criterio, como poéticamente prefiero nombrar- he establecido como punto de inicio tres elementos que, conjugados, fueron propicios para engranar la “puesta en escena” donde ahora se manifiesta, una vez más, el pretendido diferendo «La Habana-Miami».
Entre lo más curioso de esta polémica (no así lo más sorprendente) sobresale el carácter aburridamente ingenuo y rosado que permea el discurso de muchísimos “autores” que, “orgullo” y bula en ristre, expresan su “militancia” en criterios y posiciones de izquierda. Hum, sí, la misma izquierda que todavía a estas alturas defiende la tesis de que Hiroshima y Nagasaki fue exclusiva consecuencia de Pearl Harbor. La misma izquierda que todavía cree en la tesis de que el asesinato de Malcom X fue un ajuste de cuenta “entre negros musulmanes”. La misma izquierda que jamás se ha cuestionado el curioso detalle de que un número notable de artistas con ideas progresistas -entre las décadas de los 60s y 70s - hayan “fallecido” todos por “sobredosis de barbitúricos”. La misma izquierda “creyente” de tantas otras cosas (…)
Obviar estos detalles significa no comprender intrínsecamente la verdadera naturaleza de esta polémica. Cómo igualmente significa no comprender intrínsecamente los “comentarios” de un grupo de artistas que se han pronunciado, supuestamente, a favor del concierto de Juanes. Me llamaron la atención los comentarios de tres de estos artistas; tal vez porque mi naturaleza sea la de discrepar, y porque me guste que las cosas sean convocadas por su nombre, o porque quizás no me guste que las ideas se mezclen con los negocios, aunque para los negocios se necesiten del servicio de las ideas. Lo cierto es que las palabras de Willy Chirino, Zoe Valdés y Gloria Estefan me hicieron sonreír, y hasta “admirarlos”. Son artistas que más allá de sus presupuestos artísticos, saben “llevar” muy bien su negocio: el tema Cuba, del cual siempre se encuentran muy dispuestos a dar una “gran disertación”, aunque para ello tengan que acudir al razonamiento más vulgar, y a la manipulación de la información y de los criterios ajenos. A falta de raciocinio y de fundamento, los necesarios para la articulación de cualquier discurso crítico propio, la tríada ha recurrido a un desesperado subterfugio que, según ellos, conduciría hacia un “equilibrio ideológico” en el concierto de Juanes: la invitación de Gorki Ávila y de Los Aldeanos a compartir el escenario. La tríada acuña de antemano que Gorki y Los Aldeanos pertenecen a la disidencia cubana. He aquí, la manipulación, y me hallo obligado a “disentir”. Al tema Gorki, de tan pedestre, sólo le daré una hojeada pero lo suficiente para que de una vez por todas, sepamos qué hay en el trasfondo. Si Gorki Ávila es un “disidente ideológico y político” yo soy Prometeo. Lo conocí personalmente en las andadas y trashumancias del movimiento rockero acá en La Habana, y en honor a la verdad, me divertían muchísimo las presentaciones del grupo que fundaría años después, Porno para Ricardo, pues aquellas presentaciones resultaban un puro performance, lo más cercano a la anarquía punk transitada en esta isla. Eso es una verdad. Tengo recuerdos placenteros de aquella etapa de mi existencia, y bajo ningún concepto, ni en nombre de nada los olvidaré. Gorki es un disidente social, y lo será tanto en Cuba, como en Japón. Su “causa” está tan lejana de la política y de la ideología como nosotros lo estamos de colonizar Plutón. Su añoranza de siempre, según su propio manifiesto, era el nihilismo como lógica de vida social. Jamás sufrió cárcel por problemas políticos, sino por posesión de drogas, cuando en un festival de rock en la provincia de Pinar del Río fue delatado por alguien (debo reservar su nombre) que quería “ajustarle una cuenta pendiente”. Esa es la otra verdad. La supuesta “disidencia” de Gorki fue desde el inicio puro negocio…glamour… ¿quién pagaba?...el mejor postor, todos lo sabemos. Los Aldeanos es punto y aparte. Hoy son censurados, prohibidos en los escenarios oficiales. Es verdad. La censura ha sido de nuestra parte (La Habana), pero quienes provocaron y desencadenaron los sucesos que conllevaron a la censura -a espaldas y sin el consentimiento de Los Aldeanos-, fue Miami. Expongo los detalles. En el concierto que realizara el cantautor Pablo Milanés en agosto de 2008, en la Tribuna Antiimperialista José Martí, Los Aldeanos fueron invitados a compartir el escenario, junto a otros músicos relevantes. Pablo Milanés conocía el trabajo de Los Aldeanos a través de una de sus hijas, también músico. Al día siguiente de este concierto se celebraría, casualmente, el juicio contra Gorki que se hallaba en prisión preventiva, y días antes circulaba por la red una carta abierta, instando a todos los músicos que participarían para que se pronunciaran a favor de su liberación. Para nadie es ajeno el carácter contestatario del discurso estético de Los Aldeanos, es casi proverbial el filo de sus poéticas, el rigor de su flow, sus críticas tangenciales hacia políticas o prácticas con las cuales discrepan abiertamente. Estos “requisitos” los conocía muy bien la agenda (y los gendarmes) de Miami, y se dedicaron a explotar el filón. De todos los invitados al concierto de Pablo, ellos eran los “candidatos ideales” para esgrimir tal pronunciamiento, y sobre esta coyuntura tejieron la intriga. Pero Los Aldeanos no complacieron a nadie, se complacieron a sí mismos, y al público allí congregado. El tema “La naranja se picó”, incluido en el demo “El Atropello”, se inscribe como la respuesta amarga y furiosa del Bi (Mc de Los Aldeanos) ante el hecho de no haberse concretado, por verticalismo institucional, su participación en las dos finales internacionales (Venezuela 2007, México 2008) del Evento Iberoamericano de Free Style, “Batalla de Gallos”, organizado por Red Bull, después de haber sido los dos años consecutivos el ganador en la isla. “La naranja se picó” marcaría la cisura entre Los Aldeanos y nuestras autoridades políticas y culturales. Me consta, no obstante, que hubiese sido posible el diálogo, el mínimo, tal vez con su carga de resentimiento y recelo, tal vez impuntual, tal vez con ese matiz de pasión que se arrastra cuando se defienden los extremos en circunstancias a contracorriente, pero posible. Fue la entrevista “supuestamente” hecha a Aldo (el otro Mc de Los Aldeanos), y publicada en la revista CubaEncuentro, la que definiría entonces la imposibilidad de cualquier diálogo entre ambas partes. La agenda de Miami igualmente utilizaría el error de nuestra parte, por vez segunda, de no propiciar la llegada del Bi, en esta ocasión a la final de México. Sobre ello se orquestaría también una “carpa” que incluía además, como maestro de ceremonia, una colecta para “financiar la producción de la obra de Los Aldeanos en Cuba”. Dinero que sabemos muy bien a dónde iría a parar de haberse llevado a cabo. Una amiga, Melisa Riviére, formulaba recientemente en una conversación la verdadera naturaleza de todo: “nadie sabe o se acuerda hoy (ni les interesa) quién fue, en definitiva, el ganador de la final de México 2008…sólo se recuerda a aquel que nunca llegó”. El dato oculto, el ignorado por quienes “creen” en todas las “verdades” (en las dos orillas) es que, aquella “supuesta” entrevista se había realizado tres meses antes de que el Bi hiciera público “La naranja se picó”, incluyendo además, declaraciones que Aldo jamás expresara. Tres meses antes aquella entrevista no tenía sentido, ni trascendencia, ni significancia alguna; pero al calor de la coyuntura desatada por la circulación del tema y la posición asumida por nuestras autoridades ante el “agravio”, la “periodista”, como buena sabuesa olfateó el “palo (estafa) periodístico” y exhumó a la “difunta”. En fin, usó la vieja habilidad de lanzar primero la flecha y después dibujar la diana. Lo que convierte a estos “hechos” en un acto conscientemente reaccionario, de mala fe, y hostil, sin el carácter “democrático” y “transparente” que dicen sindicar, es el hecho mismo de crear todo un teatro de operaciones -“ideológicas y políticas”- en nombre de Los Aldeanos, sin el menor consentimiento de ellos. ¿Los ayudaron…los defendieron…los salvaron? Lo que hicieron fue faltarles el respeto, como personas y como creadores. La manipulación de Los Aldeanos -de su postura underground, de su radicalismo, de su decisión a disentir con “su realidad política”- como arma blanca de la reacción miamense, fue denunciada por Aldo y el Bi el pasado 4 de septiembre en el programa María Elvira Live de Univisión, en vivo y vía telefónica. Las declaraciones de Los Aldeanos fueron definitivas e irreductiblemente opuestas a los manejos, y a la telaraña mercantilista de Miami. Resumen: Los Aldeanos seguirán en su postura… y los desacuerdos lo resolverán en Cuba y con Cuba; no admitirán la más mínima intervención foránea y no consentirán, ni se prestarán a manipulación alguna de sus objetivos, discursos y actitudes que han sido descontextualizados. En conclusión, todo es puro negocio. Así ha sido siempre. Sobre este “montaje” está establecida la verdadera naturaleza, y los verdaderos impulsos que han signado a Miami y sus reaccionarios en su carrera que, ya de tan larga y mononeuronal, a terminado por aburrir a la audiencia. Única y exclusivamente negocios. Confieso que me seduce la idea de numerarles aquí, a la tríada, una casi infinita lista de verdaderas y siniestras realidades que se ha vivenciado en ese glorioso país que es Norteamérica. Podría numerarles todos los motivos para estar de luto, eternamente, por todos los negros (porque soy negro) de la historia en ese glorioso país que es Norteamérica. Podría numerarles aquí a los grandes de la literatura norteamericana que al menos tres generaciones de los propios norteamericanos desconocen, porque su obra no tuvo jamás el beneplácito de Washington. Pero eso será en otro round…en un examen que estoy seguro, ninguno de la tríada aprobará. Como dije, no me gusta mezclar los negocios con las ideas. Casi en conclusión a este comentario (o ejercicio de criterio, no se olviden), advierto sobre las amenazas hechas a Juanes. No las anónimas que le hicieron llegar a su domicilio y a su familia -hecho que ya dice mucho de las “verdaderas naturalezas”- sino de aquellas públicas, deslizadas sutil y solapadamente en supuestos discursos de “comprensión” y “solidaridad”. Todas tienen el trasfondo de que Juanes tiene el corazón bien puesto, o aquella otra de, aplaudo la iniciativa de Juanes, para concluir después que Juanes no sabe que se está metiendo, literalmente, en camisas de once varas, y que no le van a perdonar su decisión de realizar el concierto en Cuba. Juanes llegará a Cuba como artista, es decir, como individuo tocado por la gracia del arte, y que entiende el arte como diálogo y asunción del ser humano en su existencia. No llegará con discursos ideológicos rosados, que al menos yo le impugnaría, harto ya de presenciar como la izquierda oxidada, cual si fuese turismo, suele utilizar a Cuba como tribuna para sus discursos trasnochados. Juanes llegará a Cuba para ofrecernos lo que tiene por dentro cuando afuera todo se derrumba. No veo en ello el más mínimo acto de plegarse a “la dictadura”, o “al régimen” de esta isla. En Cuba tal vez tengamos que resolver y ventilar algunos problemas “nuestros”, tal vez nos falten muchos debates y discusiones, y nos sobren algunas oxidaciones y verticalidades…pero yo asumo, y sólo permito hacerlo desde una actitud verdaderamente comprometida, desde, con y para los cubanos. Juanes, más allá de las discrepancias y desencuentros es para mí, bienvenido. Aunque su música no sea de mi preferencia y quizá yo no quiera acudir a su concierto, lo aplaudo desde el alma, porque no viene a un viaje de negocios, viene a un viaje de corazón.
«La Habana, 6 de Septiembre 2009» -----------------
El nuevo color de la rapiña Por Jorgito 761 Una vez más ha quedado expuesta la naturaleza intrínseca que se agazapa tras el discurso de la reacción emboscada en Miami. El tema en sí, ya se nos vuelve manido. Confieso que en ocasiones, transitarlo me conduce al hartazgo, pero no puedo -ni quiero- soslayar las palabras ofensivas que desde allí se han instrumentado contra Silvito «El Libre», amigo en la vida, y en las trincheras. El 4 de septiembre, en vivo y por vía telefónica, Silvito «El Libre» y Aldo -Mc de «Los Aldeanos»- ofrecieron una entrevista al programa televisivo «María Elvira Live» del canal Univisión. De todos es conocida la polémica que se desató en torno al concierto del cantautor colombiano Juanes, realizado el pasado 20 de Septiembre en la Plaza de la Revolución «José Martí». Entre lo más significativo del dislate, se destacaba el criterio que defendía la tesis de un “equilibrio ideológico” en el mencionado concierto: la invitación de Gorki Águila y de «Los Aldeanos» a compartir el escenario. Por segunda vez, deliberadamente y en detrimento de «Los Aldeanos», se mezclaba el carácter contestatario de estos con el demodé “asalariado” de Gorki…dos temas y dos principios tangencialmente diferentes. La reacción de Miami depositó sus esperanzas en que Juanes, cediendo a la presión, invitara a «Los Aldeanos», no como artistas contestatarios, sino como “disidentes políticos”, según la connotación que a esta condición le otorga la furia miamense, insisto. Por segunda vez, «Los Aldeanos» no se prestaron a la manipulación, ni al negocio. La entrevista del 4 de Septiembre, donde «El Libre» y Aldo sindicaron sus principios, sus presupuestos definitivamente opuestos a cualquier “operación” o descontextualización de sus causas, cambiaría el color y el humor de la rapiña. Ya se había advertido a la opinión pública, a través del artículo «La naturaleza cierta…», de los verdaderos intereses de Miami, que insiste en desplazar y hacer creer que su “matraquilla” es de orden político e ideológico. Queda demostrado, otra vez, que todo es puro negocio. Hoy, Silvito «El Libre», ya no es el “disidente” que ellos quisieron “maquillar” para su puesta en escena; ahora resulta que es otro “adoctrinado” del régimen, acusándolo de ser “astilla del mismo palo”, refiriéndose a que «El Libre» es hijo del cantautor cubano Silvio Rodríguez, a quien siempre han signado como una de las “figuras más siniestras” del “castrismo”. El tema “Nada”, de «El Libre» y Aldo con producción de «M13», fue compuesto mucho antes de la entrevista del 4 de Septiembre, y no es una capitulación, ni muchísimo menos un gesto de querer “congraciarse” con las autoridades que han ejercido la censura sobre su discurso en la isla. “Nada” expresa únicamente un criterio propio, con el que ambos - Aldo y «El Libre»- son consecuentes. Criterio que no es negociable…es a contracorriente. Criterio que se opone a los desatinos de cualquier política manipuladora, o que no enfoque la verdadera naturaleza, la verdadera actitud de la que son portadores tanto Silvito «El Libre», como «Los Aldeanos». Muchas han sido las “especulaciones” sobre el hecho de que Juanes haya mencionado, junto a todos los músicos que participaron en el concierto, a «Los Aldeanos» y a «El Libre». Los que pudieron ver el programa «María Elvira Live» de ese día, saben cómo se trató de justificar estas menciones, y las aceptaron muy a regañadientes, era evidente la incomodidad. Así lo hicimos saber a un grupo de personas del equipo de Juanes que nos visitaron en la habitación del hotel, la noche del sábado previo al concierto. Le aclaramos a esta “delegación” nuestra posición de abierta solidaridad con Juanes en medio de la presión a la que fue sometido por Miami, con amenazas incluidas; nuestra oposición a la malsanidad que supuran las agendas miamenses, a sus porfiadas manipulaciones. Igualmente expusimos nuestro criterio respecto a que el concierto de Juanes se estuvo divulgando y promoviendo, como si éste fuera la primera acción de “apertura” en la isla. No podrían obviarse los conciertos de «Audioslave» y «Sepultura», entre otros, realizados en La Habana. O será que dicha “apertura” solamente es aplicable a géneros musicales, digamos, más populares. Este fue, de algún modo, un encuentro igualmente de retroalimentación, y reafirmación de posiciones. Agradezco de alguna manera a todos aquellos que mal fundamentaron una mala apuesta con Silvito «El Libre», y ahora, esfumado su “pavo de noche buena”, le endilgan la misma “perreta” de siempre. Les agradezco de veras, porque ello ha servido para que todos puedan contemplar la “mecánica” que hay detrás de todo este insípido drama y su despropósito. Les agradezco que con ello, hayan demostrado lo que ya sabíamos: que jamás se ha tratado de “solidaridad” y buena fe, ni de compartir el rigor de esta trinchera. Ya lo hemos dicho, es casi una letanía, todo es cuestión de negocios, sus negocios. Quisiera aclarar antes de concluir, -para aquellos que siempre andan y desandan malentendidos- que el hecho de que «El Libre» o Aldo no sean quienes hacen hoy esta réplica, no es porque les falte el coraje y el talento (¿alguien tiene duda de eso?), sino porque andan ocupados en la grabación de su nuevo demo. En «La Aldea» soy el atalaya, fusil en ristre, avizorando en el horizonte la aproximación de los corsos y de los “tontos inteligentes” que vienen por lana, por la tajada, por “el mango bajito”, por el indio, por la reconquista. Les debo advertir, y perdonen la arrogancia, que tengan en cuenta, antes de esgrimir sus desafueros, que «La Aldea» es proverbial por el filo de su lógica poética. Que también sabe jugar y conjugar los naipes. Que los principios que pronuncia son de a corazón. Que defiende, aun cuando ello suponga más enemigos que comida, la independencia de criterio. No se le olvide a nadie, a la hora de plantearnos el debate, que «La Aldea» ha resistido incluso cuando han llovido raíles de punta, y se niega a cualquier interpretación desorientada, venga de donde venga. «La Aldea» no es un negocio, es una trinchera. Les advierto, para que sepan a qué se enfrentan. Aquí estamos, siempre en pie de guerra.
«La Habana, 24 de Septiembre 2009»
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PAZ SIN RONTERAS, CIERRE CON TODOS LOS MUSICOS -
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“América”
“Miseria Humana”
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